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  • 29 mayo 2017

    Ni los jueces ni la Inspección son el hada madrina.


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    Basta con leer muchos de los variados "comentarios", que en realidad son preguntas, que publican en Laboro alguno de sus lectores, probablemente los ocasionales pero no los seguidores habituales. El típico podría ser algo así como "en mi empresa nos obligan a trabajar 45h semanales, ¿qué puedo hacer?" Que sería lo mismo que si preguntaran "¿a quién se lo tengo que decir para que venga a arreglarme mis problemas?" Este tema ya se trató recientemente en un reciente artículo publicado en Laboro con un título muy claro: "Los juzgados y la Inspección no están para solucionar los problemas del trabajador". Pero parece que algunos aún no lo entienden completamente. Algunos directamente esperan que venga Superman (Inspección) sin avisarle, porque con su vista de rayos X verá al jefe decirle que haga 5h extras todas las semanas y entonces irá a pegarle. En cambio otros parece que han entendido que basta con contarle su problema a la persona adecuada (inspector, sindicalista, juez...), en el plazo adecuado, de la forma adecuada (diferentes tipos de demanda o bien denuncia) y que consiguiendo la victoria (sentencia y/o sanción) todos sus problemas estarían solucionados. Es decir que parecen creer que el inspector o juez transformaran su mal empleo en un buen empleo. Pero en muchos casos la cruda realidad sería que sus problemas no se solucionarían tampoco así.

    Sigamos con el ejemplo anterior: empresa en la que toda la plantilla o al menos la mayor parte hacen varias horas extras ilegales todas o casi todas las semanas. Por ejemplo 5h gratis y sin cotizar todas las semanas. Que a lo mejor no parecen muchas pero si las traduces a términos anuales económicos querría decir nada menos que el trabajador estaría regalando o dejando de cobrar un 12,5% de su jornada como poco, que más o menos serían unas 28 jornadas laborales al año. Un regalito de nada. Los caminos habituales en los que se desenvolvería una relación laboral en dicha empresa podrían ser los siguientes:

    1. El trabajador no dice nada, sigue haciendo las horas extras y cuando le llega el día es despedido o se marcha, momento en el que tampoco dice nada. Por supuesto es la opción más popular de padefo. Con diferentes variantes, que van desde ni siquiera decirle a sus amigos que hace horas extras, para no ser un pringao, hasta la opción de echarle la culpa a la reforma laboral, pasando por echarle la culpa a los sindicatos y a los políticos.
    2. El trabajador no dice nada y sigue haciendo las horas extras, pero cuando se marcha o le echan presenta demanda de reclamación de cantidad para cobrar las horas extras y/o lo que le deban por cualquier concepto. Como es obvio el empresaurio que se equivoca al contar las horas también suele equivocarse al contar los euros, porque tiene mucho lío, y a lo mejor le ha estado pagando por debajo del convenio incluso su jornada ordinaria. Pero actuando de esta forma el trabajador solo podría cobrar las deudas del último año, cosa que muchos no sabrían pero sí que sabrían el nombre del portero del Betis.
    3. El trabajador presenta demanda mientras sigue trabajando allí haciendo horas extras y la gana o la pierde.

    Pues bien, el que crea que ejerciendo la 3ª opción verá solucionados sus problemas laborales seguramente se equivoque, porque la sentencia o denuncia ganada no convertirán al sapo en príncipe sex symbol. Los jueces e inspectores no son hadas élficas del bosque y sobre todo las sentencias y resoluciones no son varitas mágicas. Lo que quiere decir que sencillamente el jefe le seguirá diciendo al trabajador "victorioso" que siga haciendo las horas extras y por supuesto en la empresa todos los demás las seguirán haciendo.

    Por tanto lo principal y casi único que el trabajador tenía y tendrá que plantearse desde el principio es si seguirá haciendo o no las horas extras ilegales, porque el empresaurio le va a seguir diciendo que las tiene que hacer por muchas sentencias que haya que digan lo contrario. Como os podéis imaginar, existen los casos de los trabajadores que tienen una sentencia que dice A pero incluso después de ganarla la empresa sigue diciendo B y el trabajador sigue en B y además preguntando qué puede hacer. No es que no se atreva a hacer lo que podría hacer sino que es que ni lo sabe, porque en la mentalidad del padefo no entra que él pueda decirle que no al empresaurio sino que en el mejor de los casos entra que él se pueda chivar a alguien para que ese alguien sea quien le diga que no al empresaurio. ¿Y cuántas veces necesitarían que alguien les dijera que no? ¿Cuántas veces necesitarían que un juez les dijera que en agosto es verano?

    Es decir que realmente no es un problema jurídico e incluso podría decirse que sería ni siquiera un problema laboral sino que sería un problema psicológico. Pero aún así muchos seguirán sin entenderlo, por lo que vamos a ver si se capta mejor con un ejemplo que no será tan absurdo como pudiera parecer a primera vista:

    Supongamos que tu jefe te dijera que en agosto no es verano y que por tanto en agosto tienes que ir a trabajar con camiseta térmica, camisa de felpa y jersey de lana y salir a la calle convenientemente abrigado con una chaqueta de plumas de pingüino hermafrodita o algo así. Porque a él le apetece, o sea que porque él dice que en su empresa no es verano en agosto y que todos los demás van a trabajar de esa forma. Entonces un trabajador le demanda y obtiene una valiosísima e innovadora sentencia del juzgado de lo social que dice que en agosto sí que es verano y que aunque no lo fuera podría ir a trabajar vestido como estimara conveniente. Entonces el trabajador le enseña la sentencia a su jefe y le dice muy ufano que ves como yo tenía razón y que en agosto es verano. Pero el jefe le sigue diciendo que en agosto no es verano y que tiene que seguir yendo a trabajar vestido de invierno igual que los demás. Entonces el trabajador se asoma a la ventana a encender la linterna para llamar a Batman, es decir a esperar a que venga el juez, el inspector Colombo, el ministro, el rey o quien sea para pegarle a su jefe o para repetirle que en agosto sí que es verano. Pero no viene nadie y entonces el trabajador vuelve a preguntar en el foro de la playstation que ahora qué puede hacer.

    La analogía con las horas extras sería evidente. Por defecto las horas extras son voluntarias y en caso de hacerlas hay que compensarlas con el mismo nº de horas libres. En agosto es verano y te vistes como quieras. ¿Que el jefe le dice a un trabajador que en su empresa no son voluntarias y no se compensan? Pues es lo mismo que si le dice que en agosto no es verano y que se tiene que vestir como él diga. Es decir que el trabajador verá lo que hace. Él verá si se pone el plumas Quechua en agosto. Seria problema del trabajador y no problema de la empresa ni menos aún problema de la Inspección o de Spiderman. El juez o el inspector podrían decirle a la empresa que en agosto sí que es verano e incluso sancionarla o imponerla los pagos correspondientes según el caso, pero lo que no harían ni podrían hacer sería quitarle el Quechua al trabajador ni menos aún impedir que se lo siguiera poniendo. Quien sepa entender que entienda.

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    15 comentarios:

    Unknown dijo...

    Más claro el agua...
    Me encantó el artículo.

    Armando dijo...

    Cristalino.
    Las consecuencias: te van hacer la vida imposible.
    ¿ Qué hacemos en ese caso?

    kike dijo...

    @Armando.
    I. Dí que no.
    II. Si te obliga o te reprime por ello, entonces sí nos hallamos en un caso de vulneración de derechos.
    A. Defiendete jurídicamente
    B. Defiendete sindicalmente
    C. Tirad de apoyo mutuo y defenderos(Sindicalismo sin sindicato al uso)

    Si crees que vas a llegar al punto II intenta gravar la conversacion donde te vas a negar a hacer horas extras.
    Pero en muchos casos, diciendo que no se acaba el problema.
    Es triste que te venga un trabajador a un sindicato quejándose que hace horas extras, y tras indagar un poco, el jefe se lo pidió y el compañaro dijo que 'sí' y le preguntas 'Y por que lo haces?'... así de larga es la conversación. Y ya, cuando te das cuenta que encima las hace gratis... y ni se entera... Lo que no entiendo es con la de horas gratis que se echan en España como puede ser que el país vaya mal de pasta, si los padefos(auténticos patriotas) hacen todo lo que sea necesario para levantar el país - hasta trabajar mucho y trabajar gratis.
    Excelente artículo

    Victor dijo...

    Muy bueno el post (como siempre).

    No obstante, es lamentable la indefensión en la que nos encontramos los trabajadores en muchas situaciones.

    Si he entendido bien el post, por mucho que el empresaurio reiteradamente se salta a la torera la legislación no hay una penalización para este por retiración en la falta (por mucho que haya sentencia en contra). Esto, si es asi, es muy triste.

    Jaydo dijo...

    El miedo al paro, convierte a los trabajadores en padefos deluxe junto con los pelotas profesionales, acabas siendo el mal visto de la empresa, si defiendes la legalidad, yo estoy ahora usando el silencio sepulcral y los tengo desconcertados jaja, incluso a los padefos y pelotas,. Salgo a mi hora y si llego antes me quedo en el coche...

    Juan Madueño Criado dijo...

    Sin duda alguna se trata de una descripción muy gráfica de lo que pasa en las empresas. No nos damos cuenta de que es el propio trabajador el que soporta, y es cómplice, de las políticas laborales del empresario.

    Además, cuando un empresario necesita incumplir la legislación para mantener su empresa a flote, significa que en un futuro, no muy lejano, su empresa, ante cambios legislativos o de tendencia macroeconómica, seguramente dejará de existir.

    En definitiva, la relación laboral es una relación personal, entre el empresario y el trabajador, y como en cualquier relación, hay tiranteces y discrepancias: por tanto, hay que actuar, con empatía, hacia el empresario, pero sobre todo, hacia nosotros mismos.

    alehop! dijo...

    Cambiar de trabajo o esperar tranquilamente el despido. Otra alternativa sería convertirte en líder sindical y lograr que tus compañeros dejen también de ser padefos y salgan a su hora.

    Laboro dijo...

    Ahí has dado en el clavo totalmente. En el caso de las resoluciones sancionadoras de la inspección sí que puede haber recargo por reincidencia. Pero NO en el caso de las sentencias de la jurisdicción social (laboral). Es decir que el empresaurio paga lo mismo por el despido improcedente nº 100 que por el primero. En cambio, en el orden penal la reincidencia es un agravante y para comprobarla existen los antecedentes penales.

    Por tanto es evidente que en lo social también deberían haber antecedentes, porque para un juez no sería lo mismo estar juzgando el enésimo caso de horas extras ilegales de la misma empresa que el primero, aparte del indicio probatorio a favor del trabajador que podría suponer esa reiteración.

    Eneko Iguzkiza dijo...

    Hoy toca criticarte, Laboro. Con toda tu buena intención y más razón que un santo (porque suscribo cada palabra de tu artículo), tocas un asunto que está más que estudiado y poca solución tiene. Efectivamente, si todos los trabajadores hicieran valer sus derechos reconocidos legalmente, vamos, lo que sería lógico, cambiaría el equilibrio de fuerzas entre trabajador y empresario a favor del primero.

    Pero ya en los años 60 se dio nombre a una realidad sociológica y psicológica que explica este comportamiento: la teoría de la indefensión aprendida. El ejemplo más usual es del campo de concentración, que visto desde fuera no se entiende la pasividad de los prisioneros, salvo muy pocos que se rebelan o intentan escapar, si juntos podrían hacer frente aunque sea solo por número.

    De hecho, no es casualidad que tu última frase la tomes de uno de los más famosos líderes mesiánicos, ªquien sepa entender que entienda", porque en el fondo sabes de lo utópico de tu arenga.

    Dicho lo cual, si con este artículo consigues que uno, dos, o los que sean no traguen con que en agosto no es verano hasta sus últimas consecuencias, habrá valido la pena.

    C dijo...

    Hola,

    Sería interesante conocer vuestra opinión sobre el derecho a realizar exámenes por parte del trabajador. Hay un poco de lío entre convenio y estatuto. Para aclarar.

    Dácil Martín dijo...

    Me gustaría algún artículo sobre inspección de trabajo y accidentes laborales

    Armando dijo...

    Me he negado a echar horas extras ilegales y a estafar a la Seguridad Social.
    Mis compañeros no me dirigen la palabra, me ignoran, me hacen el vacío. ..
    Conmigo no van a poder.

    Armando dijo...

    Para alehop.
    suerte.... valiente

    Perico de los Palotes dijo...

    Me ha encantado el artículo... Pero me sume en muchas dudas ya que solo entrás por encima en qué puedes hacer. Los que estamos ya hartos ya no tragamos con el bien de la empresa es tu bien, la responsabilidad, el orgullo de cumplir con tu trabajo, de darlo todo... Pasas eso y te encuentras con un desprecio más o menos evidente, un probable futuro despido y si el mosqueo es supremo y te planteas denunciar, te encuentras con el SISTEMA. Creo que os habéis quedado cortos, la verdad... O con un brindis al sol ya que por muy colibrí que seas, aquí no puedes ir al compañero a decirle que carajo haces, sobretodo en pequeñas-medanas empresas donde las comparaciones son normales, los menosprecios también y como hagas acción sindical con los compañeros, eres carne de cañón más pronto que tarde.

    En esto ultimo es donde, a pesar de que tratais bien el tema a nivel individual y de reflexión propia, cuando el tema ya supera ese ambito, os habéis quedado muy cortos.

    Vaya tocho me ha quedado, disculpas.

    p.d
    Otra pequeña critica, en los tiempos que corren, que pidais Google o OpenId... Obligais a cuenta falsa, lo siento, no quiero que puedan llegar a rastrear que escribo cosas así.

    hACe de S Corporeison dijo...

    Nadie dijo que vivir fuese fácil.
    Ahí ya se engloba la relación laboral.
    Hay más, pero la metáfora del abrigo deja más que clara cuál es la respuesta a esos "¿Pero qué se piede hacer?" de algunos comentarios.
    (Por si acaso... te lo quitas!).

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